Nuestra experiencia con Azulejos Perales ha sido muy decepcionante y nos ha ocasionado importantes perjuicios económicos, retrasos y una enorme preocupación durante la construcción de nuestra vivienda.
Adquirimos el pavimento Marazzi Naturalia Beige y, desde el inicio de la instalación, comenzaron a producirse continuas roturas de piezas. Las baldosas se fracturaban al realizar los cortes e incluso simplemente al manipularlas o apoyarlas, como si presentaran una tensión interna anómala. Llegamos a presenciar personalmente cómo piezas se clavillaban y rompían sin motivo aparente durante su manipulación.
Cuando comunicamos inicialmente la incidencia, se nos indicó que les resultaba extraño, ya que, según nos manifestaron, habían vendido toda la partida y no tenían constancia de ningún otro caso similar.
Sin embargo, posteriormente aparecieron más casos idénticos al nuestro en otras viviendas de Alzira y Benifaió, tratándose exactamente del mismo pavimento. Ante esta situación, representantes de Azulejos Perales y de Marazzi acudieron personalmente a nuestra vivienda para comprobar lo que estaba sucediendo, pudiendo observar con sus propios ojos cómo las piezas se clavillaban y se rompían durante su manipulación y corte. Asimismo, tenemos conocimiento de que ese mismo día visitaron también las otras viviendas afectadas.
Por parte de varios trabajadores y de uno de los propietarios se nos trasladó verbalmente que el material instalado en nuestra vivienda procedía de una partida defectuosa, indicando incluso que las piezas se encontraban “tensionadas”, motivo por el cual se fracturaban con tanta facilidad.
A consecuencia de todo ello, nos hemos visto obligados a asumir importantes perjuicios que nunca deberían haber recaído sobre nosotros: retrasos en la obra, continuas reposiciones de material, numerosas horas adicionales de mano de obra del albañil y las molestias e incertidumbre generadas durante todo el proceso.
Además, a día de hoy, continúan existiendo piezas instaladas pendientes de reposición y sustitución, habiendo sido reportadas mediante fotografías al servicio de atención al cliente de Azulejos Perales y habiendo sido comprobadas personalmente por trabajadores del almacén.
Lo que más nos sorprende y decepciona es que, después de todas las visitas realizadas, de las explicaciones verbales recibidas y de habérsenos indicado durante meses que se trataba de una partida defectuosa, ahora se nos remita un escrito en el que se afirma que las roturas durante el corte no son necesariamente indicativas de un defecto del material.
Existe, por tanto, una evidente contradicción entre lo que se nos manifestó verbalmente y lo que posteriormente se ha querido reflejar por escrito.
Como clientes, nos sentimos totalmente desamparados y profundamente decepcionados.