Suelo radiante: La climatización invisible según tres expertos
Tres expertos explican las características del suelo radiante: capaz de calefactar y refrigerar a conveniencia.
La calefacción mediante superficies radiantes ofrece un elevado nivel de confort térmico y un considerable ahorro energético frente a métodos más convencionales. El sistema más habitual es el que emplea tuberías por las que circula agua caliente a baja temperatura, aunque también existen otros sistemas más simples a base de resistencias eléctricas, adecuados para climatizar una zona concreta de la casa sin necesidad de realizar muchas obras. Todo ello hace de este método de climatización uno de los más cómodos, versátiles y eficientes en términos energéticos, aunque aún plantea muchas dudas entre los usuarios por cuestiones relacionadas con su instalación y mantenimiento. Tres expertos cuentan todas las ventajas y requisitos de instalación y aclaran dudas sobre este sistema.
Expertos consultados:
Iván Castaño, jefe de producto de climatización de Uponor
Enrique Martín, jefe de producto climatización y energías renovables de Leroy Merlin
Joan Cubedo, jefe de producto de Building Technologies de Rehau
Expertos consultados:
Iván Castaño, jefe de producto de climatización de Uponor
Enrique Martín, jefe de producto climatización y energías renovables de Leroy Merlin
Joan Cubedo, jefe de producto de Building Technologies de Rehau
¿Cómo funciona un suelo radiante?
“Las diferentes versiones existentes de suelos radiantes se basan en un sistema compuesto por circuitos de tuberías plásticas que se integran en el suelo de la vivienda, a través de las que circula agua caliente en invierno y fría en verano. En invierno, el agua caliente de las tuberías cede su calor al suelo y éste, a su vez, al ambiente, mientras que en verano, el agua fría (próxima a los 16ºC) enfría la masa del suelo haciendo que baje la temperatura del ambiente mediante radiación”, explica Castaño.
“Se trata de un sistema de calefacción que emplea el suelo como elemento emisor y acumulador”, ratifica Joan Cubedo desde Rehau. “El sistema más comúnmente utilizado es por agua, consistente en la circulación de agua caliente por unos tubos plásticos embebidos dentro de una capa de mortero convenientemente aislada del resto de la estructura del forjado y paredes”.
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“Las diferentes versiones existentes de suelos radiantes se basan en un sistema compuesto por circuitos de tuberías plásticas que se integran en el suelo de la vivienda, a través de las que circula agua caliente en invierno y fría en verano. En invierno, el agua caliente de las tuberías cede su calor al suelo y éste, a su vez, al ambiente, mientras que en verano, el agua fría (próxima a los 16ºC) enfría la masa del suelo haciendo que baje la temperatura del ambiente mediante radiación”, explica Castaño.
“Se trata de un sistema de calefacción que emplea el suelo como elemento emisor y acumulador”, ratifica Joan Cubedo desde Rehau. “El sistema más comúnmente utilizado es por agua, consistente en la circulación de agua caliente por unos tubos plásticos embebidos dentro de una capa de mortero convenientemente aislada del resto de la estructura del forjado y paredes”.
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¿Cómo se instala un suelo radiante?
La instalación del sistema es uno de los temas que más dudas suscita entre los usuarios ya que, al ir debajo del suelo hay que levantarlo, colocar toda la instalación y recolocar el pavimento. “La instalación de un suelo radiante consiste en la colocación de un panel aislante sobre el suelo de la vivienda (y a unos 20 centímetros de altura en las paredes) en el que se fijan las tuberías plásticas convenientemente separadas. Las tuberías parten de unos colectores de distribución, ubicados normalmente en armarios empotrados en la pared. Una vez que se llenan los circuitos de agua a la presión necesaria, se vierte el mortero encima del panel aislante, formando una losa de mortero de unos 5 cm de grosor que permitirá acumular el calor”, cuenta Cubero.
“Hay un sistema más sencillo que consiste en unas láminas con una resistencia eléctrica que se colocan debajo de pavimentos ligeros como parquet o laminados y que van conectadas a un enchufe. Tienen una potencia máxima de 3.600 W para una superficie de 30 metros cuadrados”, cuenta Martín.
La instalación del sistema es uno de los temas que más dudas suscita entre los usuarios ya que, al ir debajo del suelo hay que levantarlo, colocar toda la instalación y recolocar el pavimento. “La instalación de un suelo radiante consiste en la colocación de un panel aislante sobre el suelo de la vivienda (y a unos 20 centímetros de altura en las paredes) en el que se fijan las tuberías plásticas convenientemente separadas. Las tuberías parten de unos colectores de distribución, ubicados normalmente en armarios empotrados en la pared. Una vez que se llenan los circuitos de agua a la presión necesaria, se vierte el mortero encima del panel aislante, formando una losa de mortero de unos 5 cm de grosor que permitirá acumular el calor”, cuenta Cubero.
“Hay un sistema más sencillo que consiste en unas láminas con una resistencia eléctrica que se colocan debajo de pavimentos ligeros como parquet o laminados y que van conectadas a un enchufe. Tienen una potencia máxima de 3.600 W para una superficie de 30 metros cuadrados”, cuenta Martín.
¿Puedo instalar un suelo radiante en casa?
“Hay que valorar que su instalación requiere alturas de recrecido importantes –apunta Cubedo. Actualmente, el mercado permite adaptar un sistema radiante a cualquier tipo de instalación. Existen sistemas especialmente pensados para rehabilitación de muy baja altura”, continúa.
“Hay que valorar que su instalación requiere alturas de recrecido importantes –apunta Cubedo. Actualmente, el mercado permite adaptar un sistema radiante a cualquier tipo de instalación. Existen sistemas especialmente pensados para rehabilitación de muy baja altura”, continúa.
Sí, también hay techos radiantes
“Actualmente el mercado se está diversificando con instalaciones de techo radiante, que se suman al confort y eficiencia de los suelos radiantes y abren nuevas oportunidades en casos de rehabilitación”, coincide Joan Cubedo, de Rehau. “En el caso del techo radiante, la fórmula más sencilla es recurrir a unos paneles en los que la tubería ya viene montada en los mismos. El proceso de instalación no es muy diferente al de la instalación de un falso techo convencional, en el que el instalador tan solo debe realizar la conexión hidráulica de la misma”, continúa.
“Actualmente el mercado se está diversificando con instalaciones de techo radiante, que se suman al confort y eficiencia de los suelos radiantes y abren nuevas oportunidades en casos de rehabilitación”, coincide Joan Cubedo, de Rehau. “En el caso del techo radiante, la fórmula más sencilla es recurrir a unos paneles en los que la tubería ya viene montada en los mismos. El proceso de instalación no es muy diferente al de la instalación de un falso techo convencional, en el que el instalador tan solo debe realizar la conexión hidráulica de la misma”, continúa.
En cuanto al tipo de solado, “los pavimentos cerámicos y de piedra son los más adecuados para la calefacción y refrigeración por suelo radiante, dada su alta conductividad térmica. No obstante, los suelos de madera son perfectamente válidos, tal y como reconoce la Federación Española de Fabricantes de Pavimentos de Madera. El único requisito es que dicho pavimento vaya encolado directamente a la losa de mortero, sin dejar espacios de aire en medio”, aclara Castaño.
low energy heating
Los sistemas de climatización por suelo radiante pueden funcionar con cualquier generador de calor de agua caliente siempre que el generador, o una regulación posterior, asegure las temperaturas de agua adecuadas de funcionamiento, más bajas que las de los sistemas convencionales.
“Los sistemas más eficientes son los llamados de baja temperatura, como las bombas de calor convencionales o las geotérmicas, las calderas de condensación y las de baja temperatura”, asegura al respecto el responsable de Rehau.
“Dado que los sistemas radiantes trabajan a baja temperatura, las calderas de condensación son óptimas, ya que alcanzan rendimientos de hasta el 108% –comenta Castaño. Los sistemas de energía solar térmica, que cada vez están más presentes dado que proporcionan energía gratuita al usuario. En la actualidad, es obligatorio el uso de energía solar, que debe aportar un 70% del consumo de agua caliente sanitaria (ACS) por este método. Los sistemas radiantes son los únicos que trabajan a baja temperatura de impulsión”.
Paneles solares: Qué tipos existen y cómo integrarlos en nuestra casa
“Los sistemas más eficientes son los llamados de baja temperatura, como las bombas de calor convencionales o las geotérmicas, las calderas de condensación y las de baja temperatura”, asegura al respecto el responsable de Rehau.
“Dado que los sistemas radiantes trabajan a baja temperatura, las calderas de condensación son óptimas, ya que alcanzan rendimientos de hasta el 108% –comenta Castaño. Los sistemas de energía solar térmica, que cada vez están más presentes dado que proporcionan energía gratuita al usuario. En la actualidad, es obligatorio el uso de energía solar, que debe aportar un 70% del consumo de agua caliente sanitaria (ACS) por este método. Los sistemas radiantes son los únicos que trabajan a baja temperatura de impulsión”.
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Con un sistema radiante se ahorra en la factura eléctrica
Debido a su funcionamiento a baja temperatura y a la variedad de generadores de calor con los que puede funcionar, uno de los principales argumentos a favor de los suelos radiantes es su elevado nivel de eficiencia energética. “La calefacción por suelo radiante contribuye a reducir el consumo de energía de una vivienda en aproximadamente un 10 %”, asegura Martín.
“El uso de un sistema de calefacción por suelo radiante en combinación con fuentes de energía renovable (biomasa, solar, geotermia…) permite ahorrar hasta un 90 % de energía en comparación con los sistemas de calefacción convencionales”, afirma Castaño.
Casas Houzz: Un manifiesto por la ecología, el confort y la belleza
Debido a su funcionamiento a baja temperatura y a la variedad de generadores de calor con los que puede funcionar, uno de los principales argumentos a favor de los suelos radiantes es su elevado nivel de eficiencia energética. “La calefacción por suelo radiante contribuye a reducir el consumo de energía de una vivienda en aproximadamente un 10 %”, asegura Martín.
“El uso de un sistema de calefacción por suelo radiante en combinación con fuentes de energía renovable (biomasa, solar, geotermia…) permite ahorrar hasta un 90 % de energía en comparación con los sistemas de calefacción convencionales”, afirma Castaño.
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Los sistemas de calefacción radiante permiten la gestión independiente de cada una de las estancias de la casa mediante termostatos.“Este es un buen sistema para que permanezca constantemente en funcionamiento, puesto que son sistemas con una inercia térmica alta”, cuenta Martín.
“En el mercado existen interesantes opciones de regulación que garantizan un funcionamiento óptimo, así como un elevado grado de confort en instalaciones de climatización radiante (calor y frío), además de la integración entre sistemas mixtos de suelo y techo”, afirma Cubedo. Uponor, por ejemplo, cuenta con un sistema de control inalámbrico e individual para cada estancia que permite una gestión inteligente que predice los hábitos de consumo del usuario a medida que se usa el sistema.
“En el mercado existen interesantes opciones de regulación que garantizan un funcionamiento óptimo, así como un elevado grado de confort en instalaciones de climatización radiante (calor y frío), además de la integración entre sistemas mixtos de suelo y techo”, afirma Cubedo. Uponor, por ejemplo, cuenta con un sistema de control inalámbrico e individual para cada estancia que permite una gestión inteligente que predice los hábitos de consumo del usuario a medida que se usa el sistema.
¿Es costoso mantener un suelo radiante?
Sobre el mantenimiento, Martín opina que “es recomendable hacer una revisión periódica para garantizar el funcionamiento y prevenir problemas, y que esta la haga una empresa especializada, ya que hay que cuidar y revisar tanto la instalación de debajo del suelo como el equipo de instalación”.
Castaño asegura que “dado que los sistemas radiantes carecen de componentes móviles, filtros o conductos que puedan deteriorarse con el tiempo solo requieren un mantenimiento preventivo genérico para ajustar al máximo la instalación cada temporada y comprobar que todas las funciones de ahorro energético del sistema de control funcionan correctamente”.
CUÉNTANOS…
¿Tienes suelo radiante en casa? Esperamos tus comentarios
Sobre el mantenimiento, Martín opina que “es recomendable hacer una revisión periódica para garantizar el funcionamiento y prevenir problemas, y que esta la haga una empresa especializada, ya que hay que cuidar y revisar tanto la instalación de debajo del suelo como el equipo de instalación”.
Castaño asegura que “dado que los sistemas radiantes carecen de componentes móviles, filtros o conductos que puedan deteriorarse con el tiempo solo requieren un mantenimiento preventivo genérico para ajustar al máximo la instalación cada temporada y comprobar que todas las funciones de ahorro energético del sistema de control funcionan correctamente”.
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“Debido a que funciona a bajas temperaturas (de 30 a 45º C), la calefacción por suelo radiante contribuye a reducir el consumo de energía, distribuye el calor de manera homogénea y ahorra espacio”, sintetiza Enrique Martín, jefe de productos de climatización de Leroy Merlin.
“Además, al trabajar con temperaturas del agua de calefacción muy por debajo de las empleadas por los sistemas convencionales, el coste directo de producción de agua caliente disminuye, lo que hace posible el uso de sistemas de baja temperatura, como las bombas de calor o calderas de condensación, y el aprovechamiento de energías renovables, como la geotérmica”, ratifica Joan Cubedo, Product Manager de Building Technologies de Rehau.
“Los sistemas de climatización invisible por suelo radiante proporcionan calefacción en invierno y refrigeración en verano sin necesidad de calentar o enfriar el aire de la habitación. De este modo, se logra un mayor grado de confort, con una temperatura ambiente aproximadamente 2ºC inferior o superior (según si el modo de funcionamiento es calefacción o refrigeración) en comparación con otros sistemas tradicionales. De esta forma se reduce el consumo de energía al menos un 20%”, explica Iván Castaño, jefe de producto de climatización de Uponor.