Picoteo de verano: Ideas para que tu bufé sea un éxito
Te proponemos algunas claves sobre cómo presentar una comida veraniega de forma cómoda y relajada.
El bufé se remonta a la Francia del siglo XVIII, pero en realidad fue en Inglaterra donde se popularizó allá por el siglo XIX. El bufé debe su nombre al aparador sobre el que se colocaban las fuentes de comida y los platos necesarios para el servicio. Más allá de consideraciones históricas, lo cierto es que esta forma de presentación sigue siendo una de las más cómodas, sobre todo cuando los invitados son numerosos, ya que cada uno elige y se sirve libremente la cantidad y variedad de alimentos de entre los expuestos. Durante los meses de buen tiempo aprovecha para disfrutar de un buen picoteo al aire libre. Aquí tienes algunas ideas para que sea perfecto.
Todo a mano. Una mesa grande que permita disponer juntos todos los platos principales es la opción más habitual. Antes de montarla, piensa si prefieres adosarla a una pared, para que todos los comensales circulen en una sola dirección, o separada, para que haya más espacio libre alrededor. Si la mesa es muy amplia puede ser difícil llegar hasta el final desde un solo punto. Es ese caso, diseña un recorrido de doble sentido para servir los platos.
10 mesas con estilo para disfrutar del buen tiempo
Las mesas de bufé formales suelen vestirse con mantel hasta el suelo, si bien en una comida informal de verano esto puede sustituirse por soluciones más ligeras, como caminos de mesa. Puedes dejarlas a la vista cuando se trata de piezas singulares, como ésta de madera maciza, que le aporta una nota rústica al conjunto.
10 mesas con estilo para disfrutar del buen tiempo
Las mesas de bufé formales suelen vestirse con mantel hasta el suelo, si bien en una comida informal de verano esto puede sustituirse por soluciones más ligeras, como caminos de mesa. Puedes dejarlas a la vista cuando se trata de piezas singulares, como ésta de madera maciza, que le aporta una nota rústica al conjunto.
Bien indicado. Una de las principales ventajas de un bufé es que son los comensales los que se sirven y, para ello, hay que facilitar la tarea al máximo disponiendo los utensilios adecuados a cada plato e indicando qué son cada uno.
Unas sencillas tarjetas pueden dar esta información, aunque una solución muy de moda y que aporta una nota decorativa a la mesa es escribir el nombre del plato en soportes originales, como puedan ser hojas naturales en un bufé campestre, directamente sobre el mantel de papel kraft de la mesa si se busca un efecto más desenfadado o en tiza sobre pequeñas pizarras, como se ha hecho en esta mesa que propone la interiorista Rut Chicote.
Unas sencillas tarjetas pueden dar esta información, aunque una solución muy de moda y que aporta una nota decorativa a la mesa es escribir el nombre del plato en soportes originales, como puedan ser hojas naturales en un bufé campestre, directamente sobre el mantel de papel kraft de la mesa si se busca un efecto más desenfadado o en tiza sobre pequeñas pizarras, como se ha hecho en esta mesa que propone la interiorista Rut Chicote.
Porciones individuales. Todo lo que se sirva debe resultar fácil de comer y no plantear equilibrios imposibles entre cubiertos, platos, copas, servilletas, etc.
La presentación en vasitos individuales es una de las más limpias y efectistas, además de permitir combinaciones de sabores originales y variadas. Cremas, mousses, dips, ensaladas… Prácticamente todo tiene cabida en estos envases fáciles de sujetar. La única precaución que hay que tener con ellos es prever un espacio para dejar los usados e ir retirando los que puedan ir quedando por el bufé.
La presentación en pequeñas porciones suele requerir envases específicos. De hecho, cada vez son más las firmas de servicio de mesa que incluyen en sus colecciones platitos, cuencos, vasitos y cucharas de degustación de los más variados estilos. Si eliges un modelo en un acabado neutro podrás combinarlo con cualquier otro servicio de mesa.
La presentación en vasitos individuales es una de las más limpias y efectistas, además de permitir combinaciones de sabores originales y variadas. Cremas, mousses, dips, ensaladas… Prácticamente todo tiene cabida en estos envases fáciles de sujetar. La única precaución que hay que tener con ellos es prever un espacio para dejar los usados e ir retirando los que puedan ir quedando por el bufé.
La presentación en pequeñas porciones suele requerir envases específicos. De hecho, cada vez son más las firmas de servicio de mesa que incluyen en sus colecciones platitos, cuencos, vasitos y cucharas de degustación de los más variados estilos. Si eliges un modelo en un acabado neutro podrás combinarlo con cualquier otro servicio de mesa.
De un solo uso. Una alternativa muy práctica y económica es decantarse por envases de un solo uso que, una vez finalizado el bufé, se tiran. Los hay también de muchos estilos, desde los más neutros en material plástico transparente, que permiten que su contenido luzca en todo su esplendor, hasta los de bambú, chapa de madera o incluso cartón para uso alimentario. Los de la imagen, de la firma Matrio, son biodegradables.
Juega con los niveles. Otra cuestión a tener muy en cuenta a la hora de presentar un bufé es el tema de las alturas. Disponer platos a distintos niveles no sólo aporta dinamismo a la presentación, sino que, si se usan elementos de varios pisos –como esta bandeja de servicio de Villeroy & Boch– se rentabiliza al máximo el espacio útil. Si no cuentas con este tipo de piezas, improvisa soportes con cajas (ocultas bajo el mantel o a la vista, en el caso de las que aporten una nota de estilo a la mesa) o con bandejas elevadas sobre vasos o cuencos.
Cuestión de estilo. Elegir un servicio de mesa combinado en los colores o la estética que desees darle al bufé es la forma más sencilla y efectiva de crear una atmósfera armoniosa e integrada. Alternar piezas con motivos estampados y en una misma gama cromática con otras más sencillas en blanco ayuda a obtener el efecto deseado, sin que la mesa se vea excesivamente coordinada.
Tarde de tele: Prepara una gran mesa para disfrutar en familia
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Zonas diferenciadas. En reuniones numerosas, es aconsejable disponer en mesas independientes elementos como los platos, los cubiertos o las servilletas (cerca del bufé libre, para que estén a mano pero sin ocupar sitio), las bebidas e incluso los postres. De este modo, no solo se libera espacio en la mesa principal, sino que se consigue distribuir a los invitados de forma más fluida.
La decoración resulta decisiva en estos rincones aunque, como en el caso de la mesa principal, es preferible disponer solo unos pocos elementos escogidos por su singularidad, ya sean unos dispensadores de refrescos naturales, unos farolillos que iluminen el espacio al caer la noche o unos cake stand de estilo vintage, por ejemplo.
La decoración resulta decisiva en estos rincones aunque, como en el caso de la mesa principal, es preferible disponer solo unos pocos elementos escogidos por su singularidad, ya sean unos dispensadores de refrescos naturales, unos farolillos que iluminen el espacio al caer la noche o unos cake stand de estilo vintage, por ejemplo.
Aland Wooden Garden Furniture
Muebles versátiles. Si bien cualquier mesa auxiliar puede funcionar para albergar distintas zonas en un bufé de verano, hay soluciones especialmente pensadas para exteriores. Una de ellas es esta barra plegable con capacidad para guardar objetos en su interior y que apenas ocupa espacio cuando no se usa. Perfecta para los aperitivos al aire libre, en un bufé puede convertirse en el bar para servir las bebidas.
Siempre frescas. Unos sencillos barreños con hielo –los de zinc o acero pintado le darán un aire vintage al conjunto– son la mejor forma de mantener las bebidas frías y evitar aglomeraciones en el momento de servirse, ya que pueden disponerse en distintos puntos de la terraza o el jardín. Éstos son de Pottery Barn.
Mesa puesta. A diferencia de un cóctel, un bufé no tiene porqué degustarse de pie. De hecho, dado que se trata de una comida completa, conviene disponer zonas para sentarse a comer los platos más elaborados. Si hay posibilidad de montar una mesa con capacidad para todos los comensales ésa es, sin duda, la opción más cómoda.
Si se trata de una reunión informal con amigos, no dudes en sacar cualquier asiento que tengas por casa. La atmósfera ecléctica puede verse reforzada con una decoración a base de elementos reciclados, como frascos de cristal a modo de jarrones, soportes para velas o incluso de vasos para la bebida.
Si se trata de una reunión informal con amigos, no dudes en sacar cualquier asiento que tengas por casa. La atmósfera ecléctica puede verse reforzada con una decoración a base de elementos reciclados, como frascos de cristal a modo de jarrones, soportes para velas o incluso de vasos para la bebida.
Rincones de relax. En caso de no haber espacio para una mesa de comedor, habilita cualquier rincón libre a modo de asiento con cojines y superficies auxiliares en las que los invitados puedan apoyar las copas y los platos. Cíñete a una misma gama de color en los textiles y los complementos para conseguir un resultado armonizado.
¿Y TÚ?
Después de estas ideas…, ¿te animar a organizar un bufé en la terraza?
¿Y TÚ?
Después de estas ideas…, ¿te animar a organizar un bufé en la terraza?















Resulta crucial que todos los platos estén dispuestos de manera ordenada para que resulten fáciles de servir y sean atractivos para los comensales. Tanto si el bufé es en el interior como o en el exterior, conviene adaptarlo a los colores y la estética del entorno mediante, por ejemplo, la colocación de centros florales de las mismas variedades que estén presentes en el jardín. En una casa de playa, un mantel y unas servilletas en tonos azules y blancos y unos cuantos farolillos con cuerdas o conchas es cuanto necesitas para crear una atmósfera marinera simple pero efectista.