Decoración
Lucha contra la alergia: Cómo amueblar y decorar tu dormitorio
Te proponemos algunas claves que te ayudarán a respirar un aire libre de polvo en tu habitación.
Los problemas de alergia pueden acusarse más aún si el dormitorio donde se duerme, y generalmente también se estudia y trabaja, no ofrece las condiciones adecuadas. Decora tu habitación siguiendo unas pautas encaminadas a paliar en la medida de lo posible la acumulación de polvo y ácaros. Las soluciones que te proponemos son sencillas y tienen que ver con el amueblamiento, limpieza y hábitos de vida.
El dormitorio de un alérgico debe estar muy limpio. No sólo es preciso eliminar el polvo con un trapo ligeramente humedecido –de este modo no lo levantas–, también será muy importante aspirarlo bien (nunca barrer) con una aspiradora potente dotada de un eficiente filtro de aire (HEPA).
Resulta imprescindible reforzar las medidas en lo relativo a cómo decorar la habitación para minimizar las reacciones alérgicas que produce el polvo. En espacios bien ventilados, con cierta humedad ambiental que es posible conseguir con humidificadores, y una temperatura controlada en verano, los ácaros y bacterias lo tendrán más difícil para proliferar.
Sin embargo, encuentran su mejor caldo de cultivo en lugares donde se acumulan muebles y textiles. Se deben evitar habitaciones decoradas en exceso y con muchos objetos, como libros o espejos. El dormitorio de una persona alérgica –y por añadidura el resto de la casa– será más habitable cuanto más vacío esté. Además, evita todos aquellos que estén tapizados.
Sin embargo, encuentran su mejor caldo de cultivo en lugares donde se acumulan muebles y textiles. Se deben evitar habitaciones decoradas en exceso y con muchos objetos, como libros o espejos. El dormitorio de una persona alérgica –y por añadidura el resto de la casa– será más habitable cuanto más vacío esté. Además, evita todos aquellos que estén tapizados.
Uno de los aspectos más importantes es elegir bien tanto el colchón (lugar donde se concentra la población más abundante de ácaros) como las almohadas, fundas y edredones. Los modelos recomendados son los de látex o viscoelástica, con tratamientos y telas especiales. La protección con fundas antialérgicas es eficaz. Están confeccionadas con tejidos de poros muy pequeños, dificultando el paso del polvo y partículas que producen alergia. En cuanto a las almohadas y los edredones es mejor que no sean de plumas, sino de un material sintético que permita lavarlos en casa con cierta frecuencia y a temperaturas altas. A partir de los 60ºC los ácaros no sobreviven.
Evita las cortinas y las alfombras y, como decíamos, los muebles tapizados. En lo que se refiere al dormitorio infantil, olvídate de los peluches: acumulan toneladas de polvo. El mercado ofrece soluciones compatibles, como las alfombras de vinilo, que se pueden meter a la lavadora con agua caliente.
Para las ventanas, lo más apropiado son los estores enrollables de materiales sintéticos, por ejemplo el screen, tratados con productos antialérgenos. Las láminas de vinilos autoadhesivos opacas, que se fijan al cristal de la ventana con el fin de conseguir mayor privacidad, son otra buena alternativa.
Para las ventanas, lo más apropiado son los estores enrollables de materiales sintéticos, por ejemplo el screen, tratados con productos antialérgenos. Las láminas de vinilos autoadhesivos opacas, que se fijan al cristal de la ventana con el fin de conseguir mayor privacidad, son otra buena alternativa.
¿Qué pasa con las paredes? En teoría no acumulan tanto polvo. Si se limpian con frecuencia no ofrecerán mayor problema. Sin embargo, se puede reforzar la protección con productos formulados específicamente para habitaciones de alérgicos. Se trata de pinturas al agua, que contienen bajo contenido en Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) y en emisiones de productos peligrosos y “sensibilizantes”. Apenas huelen una vez aplicadas, se pueden mezclar los colores y suele estar avaladas por etiquetas ecológicas europeas. Las marcas más conocidas disponen de estos productos.
Las mascotas también son en muchos casos una fuente de alergias. Si se tienen, no hay que compartir nunca la habitación con ellas. Y menos a la hora de dormir. Es muy frecuente que los perros o los gatos lo hagan en el dormitorio de su dueño, especialmente si se trata de un niño. El pelo de estos animales es un magnífico hábitat para todo tipo partículas y polvo que luego se quedan en las alfombras, colchones, cojines… Lo recomendable es que las mascotas tengan su lugar de descanso fuera de la habitación –todavía mejor, fuera de la casa– y que estén el menor tiempo posible en el interior. Como sabemos que esto es casi imposible, además de eliminar los pelos a diario de suelos y muebles con la aspiradora no está de más usar un purificador de aire doméstico.
CUÉNTANOS…
¿Eres alérgico? ¿Qué haces para combatir la alergia en casa?
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